Ventajas y desventajas de la legalización de las drogas

Autor: Emilio Daniel Cunjama López

Repensando la descriminalización

Las recientes modificaciones a la Ley General de Salud, al Código Penal Federal y al Código Federal de Procedimientos Penales buscaron regular de manera clara, distintos aspectos referentes a la venta y consumo de drogas en nuestro país. Así mismo, se estableció con claridad cuándo el ministerio público federal deberá atender estos asuntos y cuándo será competencia del fuero común, delimitando así en qué casos se estaría frente a un delito de narcomenudeo o de narcotráfico. Este paquete de reformas conocido como “Ley de Narcomenudeo” generó una serie de polémicas en la ciudadanía en general, pues el desconocimiento de su sentido, el de regular, se confundió por la legalización de las drogas, especialmente por establecer una tabla de orientación de dosis máximas de consumo personal e inmediato de diferentes sustancias (Vid., Art. 479 de la LGS).

A casi un año de su publicación, el pasado 4 de agosto durante el segundo día del “Diálogo por la Seguridad. Evaluación y Fortalecimiento” el representante del ejecutivo federal Felipe Calderón comentó que, bajo las recientes discusiones sobre la regulación de las drogas en una sociedad plural y democrática, debe darse un debate sobre su regulación; con ello, abrió la puerta para discutir la posibilidad y conveniencia de legalizar las drogas en nuestro país. Como era de esperarse, diferentes actores se pronunciaron de forma inmediata, unos a favor y otros en contra, no sólo de legalizar las drogas, sino de abrir a debate esta posibilidad.

Dicha discusión se ha generado desde distintos enfoques, muchos de ellos personales y cimentados en creencias, que más que fortalecer un debate serio y riguroso anida prejuicios y falsas concepciones. Del mismo modo, se generaron opiniones con escenarios extremos en caso de llevarse a cabo la legalización de las drogas, tales como: “México se convertiría en el gran picadero del mundo”, aún más, hubo quienes afirmaron que “Con esta nueva estrategia se terminaría la violencia que aqueja a nuestro país”, nada más absurdo que ello. Lo trascendente es discutir la viabilidad de una política tolerante respecto a las drogas, y no satanizar el debate ni mucho menos argumentar desde la creencia y la moral la construcción de una política pública que tendría repercusiones sociales, económicas, políticas, de salud y seguridad pública importantes en nuestro país.

Es necesario puntualizar una serie de cuestiones.

Primero.- Deberá quedar claro qué tipos de drogas son las que se legalizarían, puesto que en las discusiones se habla de manera indistinta de las consecuencias negativas de la droga, como si los efectos de las diferentes drogas fueran iguales, por ejemplo, el uso de opiáceos semi-sintéticos tales como la Heroína o el uso del Cannabis (marihuana).

De impulsar una política tolerante en nuestro país respecto a las drogas, se estará pensando principalmente en el Cannabis, una droga considerada por los científicos como blanda por los efectos menos perjudiciales en comparación con otras sustancias prohibidas. Sin duda alguna, cualquier tipo de droga, tanto legal como ilegal, tiene un efecto perjudicial para la salud, háblese de tabaco, alcohol, café o Cannabis. Es necesario apoyarse de la ciencia para conocer los efectos nocivos de cada una de las drogas, en especial del Cannabis.

Una de las experiencias internacionales en esta materia sería el caso de Holanda, país en el cual desde los años 70 implementó una política tolerante hacia el consumo del Cannabis y actualmente discute la posibilidad de permitir el consumo de otras sustancias como la cocaína y el éxtasis.

Segundo.- Habrá que pensar qué parte de la cadena de producción-consumo se regularía y, posteriormente, cómo se regularía. Puesto que cada una de las fases; producción, transporte, comercio, suministro o consumo, encierran en sí mismas una serie de complicaciones y repercusiones que deberán de contemplarse. Para ello es obligado preguntarse ¿Cuál es el verdadero problema con las drogas en nuestro país? ¿Es verdaderamente un problema de salud o más bien un problema de seguridad pública?, puesto que las estrategias recientes para combatir el narcotráfico han dejado mas muertes que los que pudieran registrarse por su consumo. Tan solo el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) estima que en los últimos cuatro años se han registrado más de 28 000 mil asesinatos producto de la lucha contra el crimen organizado. Si consideramos las muertes relacionadas con las drogas, entonces sí, podríamos decir que es un problema de salud pública, pero no por que mueran los consumidores por utilizar esta droga, sino por los homicidios relacionados con el combate al tráfico.

Tercero.- ¿Cuál es la sustancia que más se consume en nuestro país? A saber: según datos de la Encuesta Nacional de Adicciones 2008, el Cannabis es la droga más consumida en nuestro país, que además ha reportado un aumento en su consumo respecto a los años anteriores. No obstante, este panorama no es exclusivo de México puesto que según datos del Informe Mundial Sobre las Drogas 2009 (IMSD2009) el Cannabis es la droga más consumida en todo el mundo, por lo cual constituye el mayor mercado de drogas ilícitas; casi el 90% de países y territorios la producen, se encuentra estimada entre un total de 13.300 toneladas métricas y 66.100 toneladas métricas.

México es uno de los países con mayor producción de Cannabis en el planeta, esto lo constituye no sólo como un país de tránsito, sino también un país productor y consumidor. Según Datos del IMSD2009 la mayoría de las incautaciones de Cannabis en el mundo durante el 2007 fueron en México (39%) y junto con Estados Unidos conformaron el 65% del total incautado, lo que los sitúa en los dos países con mayor mercado de marihuana en la tierra. Sin embargo, a pesar de que Estados Unidos produce una gran cantidad de Cannabis, México es su principal proveedor.

México como un gran productor de marihuana, no importa esta droga de manera significativa, por lo contrario, la mayor parte de su producción se exporta a Estados Unidos, lo cual nos obliga a preguntarnos lo siguiente ¿Servirá de algo despenalizar la venta y/o posesión en nuestro país?

Existe una gran demanda de cannabis en los países de America del Norte. Actualmente la prevalencia de consumo en esa región es la siguiente: Canadá 17.0, Estados Unidos 12.3 y México 3.1. (Prevalencia anual del uso indebido en porcentaje de la población de 15 a 64 años de edad: IMSD 2009), esto significa que los grandes consumidores, por tanto los principales demandantes de esta droga, son los países con mayor prevalencia de consumo y por lo tanto México su abastecedor. Una vez más ¿De qué servirá despenalizar la venta y/o posesión en México si gran parte de la producción de Cannabis se exporta a Estados Unidos y en alguna medida a Canadá? Es decir, el principal problema de México respecto a esta droga es el tráfico hacia los países del norte y no el mercado local.

Además, podemos observar que los estados en los que más se produce esta droga en nuestro país; Sinaloa, Michoacán, Guerrero, Chihuahua y Baja California, son al mismo tiempo estados en los que más erradicación de esta planta se ha realizado (IMSD 2009), además de que Chihuahua y Baja California son puertas a Estados Unidos y, como es lógico, son dos de los estados en los que se ha registrado más violencia relacionada con el narcotráfico, así como incautaciones y conflictos entre las organizaciones criminales por los pasajes a Estados Unidos. Según datos del ICESI, los países con más homicidios dolosos registrados ante agencias del Ministerio Público en el 2009 son: Sinaloa (1,251), Chihuahua (2,523), Baja California (749), Estado de México (1,345) y Guerrero (1,431), todos ellos relacionados con la producción y tráfico de Cannabis.

De esta manera, es necesario plantear qué parte de la producción-consumo del Cannabis se considerará para su regulación, pues si bien la droga más consumida en México es el ésta, en términos cuantitativos y cualitativos, la producción y el tráfico constituyen el principal problema de seguridad pública.

Cuarto.- Investigaciones recientes han demostrado que el consumo de Cannabis, considerado como un problema de salud en comparación con otras drogas permitidas, por ejemplo el alcohol y la nicotina, no es tan preocupante, pues hasta el momento, se han registrado mayores efectos nocivos por su consumo que por el del Cannabis. En una nota publicada por el New York Times Is Nicotine Addictive? It Depends on Whose Criteria You Use” se argumenta que el Dr. Jack E. Henningfield del Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas (NIDA) y el Dr. Neal L. Benowitz de la Universidad de California en San Francisco construyeron cinco indicadores (Retiro, Refuerzo, Tolerancia, Dependencia e Intoxicación) con los que se puede medir bajo una escala de 1 a 6 la problemática de la adicción, donde 1 es más grave y 6 menos grave. Para ello tomaron como punto de referencia 6 sustancias (Marihuana, Heroína, Cocaína, Alcohol, Cafeína y Nicotina) dentro de las cuales la marihuana fue calificada como una de las menos perjudiciales. (Vid., http://www.nytimes.com/1994/08/02/science/is-nicotine-addictive-it-depends-on-whose-criteria-you-use.html)No obstante, los argumentos sobre los efectos nocivos del consumo de la marihuana son controversiales, los científicos no han llegado a los mismos resultados sobre los efectos de su consumo (Vid., Californians must look at science of marijuana, [En línea] http://www.sfgate.com/cgi-bin/article.cgi?f=/c/a/2010/08/22/INE51ET72I.DTL&type=health), es así que una política descriminalizadora de la marihuana deberá de tener un soporte científico sobre su consumo, aunque esto no se haya tomado en cuenta para otras drogas que ahora son legales en nuestro país.

Quinto.- Si consideramos que el principal conflicto en materia de seguridad es el narcotráfico, entonces nos situamos frente a un problema binacional, puesto que como argumentamos en líneas anteriores, Estados Unidos es el principal país de destino del Cannabis, la droga más producida en México y la más traficada en el mundo, entonces, ¿Qué efectos tendrá legalizar la venta y/o posesión en nuestro país si Estados Unidos mantiene una política prohibicionista? Si bien es cierto que existe una tendencia a regular el uso medicinal del Cannabis en 14 Estados de Norte America, dentro de ellos California con uso recreativo, el tráfico de Cannabis hacia Estados Unidos seguirá ocasionando problemas de seguridad en la frontera de nuestro país de no ser que el país vecino adopte una política tolerante hacia el consumo, la venta, transporte y posesión de la marihuana.

Aunado a esto, debemos de pensar en la violencia ocasionada por el tráfico de cocaína en nuestro país, que si bien no somos un país predominantemente productor, si es la segunda droga más consumida en nuestro país, pero sobre todo, el territorio mexicano constituye un ruta obligada para la entrada de Cocaína a Estados Unidos, la cual proviene de Perú y Colombia entrando principalmente por Guerrero, Michoacán y Sinaloa y, saliendo por Ciudad Juárez, Nuevo León, Tamaulipas y Baja California; estados que han registrado grandes índices de violencia relacionada con el narcotráfico.

Pensar que la legalización de la marihuana terminaría con la violencia del país, es un extremo. No obstante, el Cannabis es la droga más producida, consumida y traficada en México lo que nos hace especular, desde el punto de vista cuantitativo, una reducción importante de la violencia, aunque no su exterminio. Aunado a esto, desde el punto de vista económico, pensemos en el potente mercado de esta droga.

Sexto.-Actualmente existe un gran desconocimiento en nuestro país de las repercusiones en el consumo de drogas, según datos de la ENA 08 “El mayor consenso sobre el potencial adictivo de las drogas se observó para la marihuana (80.3%) y para la cocaína (75.8%); les sigue en importancia el alcohol (71.2%). Menor consenso se observó para el tabaco (66.4%), la heroína (60.3%), los inhalables (56.2%) y los alucinógenos (51.8%) Estos datos señalan la necesidad de reforzar el conocimiento de la población, haciendo énfasis en los más jóvenes, sobre los mecanismos de la adicción y el potencial de daño asociados con las diferentes sustancias.” (ENA08) Tal vez por ello, en una encuesta elaborada por Consulta Mitofsky en enero de 2009, se registró un creciente rechazo hacia la legalización de la marihuana en nuestro país “sólo 18 por ciento lo aprobaría, sobretodo los ciudadanos jóvenes (22%) y más escolarizados (21%).” (Mitofsky; 2009) Por otra parte en el USTODAY de Estados Unidos se publicó la creciente aceptación del uso legal de la marihuana. En 1969 solo el 12% de la población encuesta opinó favorablemente sobre su uso legal, para el 2009 fue el 44% de los encuestados los que aceptaron el uso legal (Vid., http://www.usatoday.com/news/nation/2010-03-08-marijuana_N.htm.)

Bajo este panorama es claro que el prohibicionismo, aunado a la imperante demanda de marihuana en Estados Unidos, Canadá y México, ha ocasionado una ola creciente de violencia. No obstante, valdría la pena preguntarse para qué se llevaría a cabo la legalización de las drogas y cuáles son los objetivos que se perseguiría con ello, además de pensar en cuales drogas se legalizarían y que procesos de la Producción-Consumo se regularía y cómo se regularía. La toma de estas decisiones nos dará efectos distintos, tanto positivos como negativos, por ejemplo, si se legaliza el consumo y la venta, habría que estimar si el nivel de consumo aumentaría y si las ganancias fiscales de su regulación serían importantes para la economía del país como ha sucedido en otros países, por ejemplo Holanda; o si los efectos nocivos de la droga, en caso de ser marihuana, son verdaderamente devastadores para la salud como lo ha manejado la opinión pública.

En resumen podemos advertir que el debate sobre la legalización de las drogas es necesario, no obstante, su complejidad nos obliga a echar mano de las diferentes disciplinas científicas para conocer su conveniencia. Existen elementos positivos y negativos en la legalización de la venta, posesión, transportación y consumo de la marihuana, pero sin duda habrá que debatir con evidencias científicas. Por otra parte, es necesario tener claridad para qué se implementaría una política de tolerancia hacia las drogas, si con ello se pretende bajar los índices de violencia en nuestro país ocasionado por la lucha al narcotráfico, si se pretende combatir un problema de salud pública mediante la regulación de las drogas o generar una entrada fiscal proveniente de los impuestos recaudados por su comercialización, etc. Es decir, deberá quedar claro cuál es el problema real con las drogas en nuestro país y en consecuencia estructurar una política con líneas de acción específicas.

No se puede dejar de lado la inevitable creciente demanda de marihuana en nuestro país y en todo el mundo, que deberá de enfrentarse no sólo con su legalización, sino también con un programa de información y atención a los consumidores o dependientes.

Por otra parte, no podemos esperar que el problema de la violencia en nuestro país se solucione en su totalidad, pues quedará el problema del tráfico de otras drogas como la cocaína, por ejemplo, que por su naturaleza y efectos perjudiciales en la salud, las consecuencias mantienen un alto costo social.

Tarde que temprano la humanidad tendrá que aprender a lidiar con los placeres destructores de las drogas y obligará a abandonar la ceguera sobre el problema real de las drogas.

5 notas

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